En 1983 iniciamos un proceso de trabajo durante el cual continuamos consolidando conceptos; elevando el nivel de exigencia e innovación en la elaboración de cada proyecto y manteniendo inalterable el compromiso creativo y ético con la profesión y con quien confía en nuestra tarea. Creemos en la arquitectura contextualizada, fundamentada a partir de la comprensión clara de su lugar y finalidad, como un sistema espacial destinado a revitalizar su medio de inserción. Así imaginamos y así proyectamos. La conjugación de estos conceptos y actitudes nos permite optimizar decisiones y es la línea conductora que nos lleva a obtener resultados que consideramos exitosos con esta manera de hacer arquitectura.
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